Caperucita cubana con guiñol en Isla de la Juventud

Por Diego Rodríguez Molina
Fotos: Evelio Medina Rodríguez

El guiñol revolucionario en la Isla de la Juventud empezó a celebrar en grande sus tres décadas, que en esta temporada coincide con los 30 años de labor artística de su único fundador: Pepe Pantoja (José Rodríguez Pantoja) y los 15 del grupo insignia de ese movimiento: La Carreta de los Pantoja.

No lo hacen con fanfarrias, sino con trabajo depurado y gratas sorpresas como la más reciente en que devino la atractiva propuesta de una criolla versión del emblemático cuento infantil la Caperucita Roja, que enriquecen con música, humor y otras originalidades de cubanísimo sello y rescatan tradiciones olvidadas en la escena.

Este estreno número 31 del guiñol pinero, fascinó de tal forma al público que la sala de La Toronjita Dorada la colmaron por igual niños y adultos, en familia muchos, para salir elogiando estas primeras funciones que en unos 45 minutos, recrean y muestran la mayoría de edad de un elenco joven que hace maravillas con sus muñecos y mueve a su antojo la escenografía salida de sus manos.

En esta pinera versión en que el cazador de la escrita por Grimm se transforma en exigente guardabosque y aparece una ocurrente cotorra;  bailan e intercambian en criolla controversia la caperucita –en la voz y movimiento de la estelar Ana Cecilia Velásquez, que cumplirá 25 años en la escena– y el lobo –por José Ramón Batista, virtuoso joven, que ahora hace su primer antagónico en una presentación que se mantiene sábado y domingo, a partir de las 7:30 pm, en la referida sala en calle 33 entre 24 y 26 en Nueva Gerona.

Como parte de estos relevantes festejos, los ocho actores de La Carreta y su director no sólo mantendrán sus pasacalles por diferentes barrios, sino que salen este febrero con cosas nuevas.

Será un gran espectáculo callejero en el que, según adelantó Pepe, recorrerán las comunidades con una carreta diferente, que usará todos los niveles a su alcance, con despliegue multicolor de originales farolas y al son de ritmos cubanos, junto a payasos y un centenar de caballitos de palo para que los niños agiten la imaginación a los cuatro vientos.

Si Charles Perrault, el francés que publicó en el siglo XVII por primera vez a la Caperucita Roja, o los hermanos Grimm, que consagraran su versión más conocida, pudieran ver por un instante esta criolla adaptación de su obra y tocaran los sueños del grupo, hallarían inspiración para nuevos cuentos, pero con hadas reales y estela de moralejas y enseñanzas que andan entre los cubanos como polvo de estrellas más allá del retablo.

De un extremo a otro del país se ha presentado el grupo, desde las salas de teatro del Guiñol Nacional y Expocuba, en Ciudad de La Habana, Papalote en Matanzas, y Guaso en Guantánamo, así como Terri, de Cienfuegos y otras capitales provinciales, hasta comunidades rurales y de difícil acceso en las montañas, como Yateras, Moa y Maisí en la parte oriental, Fomentos y la cayería Norte en la zona central, y Sandino, Puerto Cortés y La  Coloma en la porción más occidental.

Entre los reconocimientos sobresalen los premios del Barrio de los Comités de Defensa de la Revolución, al Proyecto más integral de la UNEAC y por los Muñecones en las fiestas populares de la localidad.

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